Cómo se gestiona un photocall

Cómo se gestiona un photocall

Todos hemos visto a las estrellas (y no tan estrellas) salir con su modelito de prestado y atravesar la alfombra roja destilando glamour hasta llegar al photocall. Y es que, salvando las distancias con Hollywood, un photocall es una medida casi obligatoria en aquellos eventos que cuentan con la presencia de celebrities y embajadores de marca.

Es cierto que esta herramienta, cada vez más utilizada por las marcas, dispara las posibilidades de hacernos un hueco en las revistas o en programas de televisión con grandes audiencias. Pero  ¿basta con colocar la lona impresa y olvidarnos? Pues no, las cosas nunca son tan sencillas, y si lo son es que algo no va como debería.

Una buena gestión de photocall empieza por informar a la marca (o sea a nuestro cliente) de cómo funciona la contratación del celebrity. Es importante diferenciar entre perfiles que conllevan un caché (negociable o no) y perfiles que podrían asistir al evento por afinidad con la marca o, incluso, por necesidad mediática.

También debemos tener en cuenta la diferencia entre un embajador de marca y una celebrity. Un embajador de marca acude a nuestro evento debido a un acuerdo previo y su papel incluye posar en el photocall y también actuar como portavoz ante los medios de comunicación. Mientras que una celebrity simplemente estará invitado al evento, es decir, podrá asistir o no, posar o no posar… Vamos, que tienen manga ancha.

A la hora de tratar con las estrellas es muy útil confeccionar una lista de invitados. De esta forma, podremos tener controlado quién asistirá a nuestro evento e informar a sus representantes de temas tipo: en qué consiste, cómo deben ir vestidos, quién será el encargado de recibirlos, etc. Además, (y ojo a esto) en caso de que el evento gire en torno a un producto, una de nuestras mejores bazas será ceder muestras a las celebrities para que puedan disfrutarlo en primera persona. Así podrán defenderse sin problema si atendiendo a los medios les hacen alguna pregunta.

Otra de las cosas imprescindibles para hacer una buena gestión de photocall es (por increíble que parezca) ¡tener un buen photocall! Que dices tú… cae de cajón. Pues mira, te sorprenderías.

Para que un photocall sea un éxito tiene que reunir estas tres características:

 

  • Que sea bonito. Si amigos, currarse el diseño gráfico es un must. No se puede plantar a tres celebrities, que vienen divinas con su pelazo y su vestizado, delante de una lona mal diseñada, porque el vestidazo y el pelazo no lucen igual.
  • Que sea lo suficientemente grande. ¿Cuántas personas estimamos que estarán posando simultáneamente? ¿Cinco? ¿Diez? La cosa cambia.
  • Que esté bien iluminado. ¿Os dais cuenta de las luces maravillosas de los probadores que hacen que se te vea hasta el grano que todavía no te ha salido? Bien, pues no queremos esto.

Una vez tenemos nuestro photocall listo para recibir a la mismísima Julia Roberts después del preestreno Pretty Woman, nos toca organizar a los medios.

Los medios gráficos, especialmente tele, tienen que tener su propio espacio. Deben poder trabajar de forma cómoda. El cámara lleva cargando con 20 kilos todo el día y lo que menos le apetece es tener que pelarse por un sitio para poder salir de allí con un buen metraje.

Otra máxima en gestión de photocall es que todos los medios son iguales, o sea, los tratos preferenciales no existen. De la misma manera que pase quien pase por el photocall tiene que ser esperado y anunciado, los medios tienen que tener también su minuto de gloria para poder realizar un buen trabajo.

Oye, ¿y el cliente? Nunca debemos olvidarnos de la marca. El cliente debe estar arropado en todo momento. Debe estar atendido por los miembros del equipo y, por supuesto, también debe tener su momento y posar con todos los invitados. Esto le hará sentirse valorado y también verá materializado su esfuerzo.

Por último, y para ponerle el broche de oro a nuestro photocall, nunca está de más enviar a los invitados una copia de las fotos y unas palabritas de agradecimiento para que puedan recordar ese día tan maravilloso. Es un detalle que requiere muy poco esfuerzo y que puede abrirnos muchas puertas en otra ocasión.