Twitch y el fenómeno Ibai Llanos

Twitch y el fenómeno Ibai Llanos

A estas alturas, seguro que todos habéis oído hablar ya de Twitch y del indiscutible rey del streaming Ibai Llanos, especialmente después de sus declaraciones respecto a la fuga de youtubers a Andorra y su transparente y clarificadora entrevista en “Lo de Évole” hace escasas dos semanas. Pero ¿cómo afecta este fenómeno al mundo del marketing?

Si algo tenemos claro tras haber cumplido un año desde la declaración del estado de alarma es que, como anunciamos en nuestro ya clásico post de tendencias, en los últimos 12 meses esta terrible y tediosa pandemia que asola nuestro mundo nos ha hecho avanzar cinco años de golpe y conseguido posicionar a los canales de streaming como un rotundo must tanto para las marcas como para los usuarios.

Corría el año 2011 cuando esta plataforma hacía aparición por primera vez para dedicarse exclusivamente a la retransmisión de contenidos sobre gaming en riguroso directo. Sin embargo, no fue hasta 2014 cuando el gigante Amazon se hizo con la red social por una cuantiosísima suma que, como siempre, vista con perspectiva quizá tendría que haber sido todavía mayor.

Ahora, una década después de su nacimiento, Twitch se encuentra en plena batalla por alzarse con el título de la plataforma de streaming más importante del mundo. Tanto es así, que, en España, es ya la cuarta red social en la que más invierten los anunciantes.

De hecho, el 92% de los profesionales del marketing sostiene que su marca está o estará próximamente presente en Twitch. Y como para no estarlo, porque (agarraos fuerte) Twitch cuenta con 17,5 millones de visitantes al día y un promedio de audiencia de 1,5 millones de espectadores, buena parte de los cuales estuvieron presentes en el canal de Ibai Llanos durante su retransmisión de las campanadas la pasada Nochevieja, adelantando a cadenas de televisión nacionales como La Sexta o Cuatro por la izquierda y sin intermitente.

Pero vamos al meollo, ¿cómo funciona Twitch? ¿Y qué tiene Ibai Llanos que ha conseguido conquistar el corazoncito de millones de usuarios?

Twitch es una plataforma de streaming de formato Freemium, es decir, una plataforma en la que no es necesario realizar ninguna acción para disfrutar de su contenido.

El “Free” nos queda bastante claro: si quieres puedes seguir las retransmisiones en directo de tus canales favoritos. Eso sí, de vez en cuando saltarán anuncios del mismo modo que sucede en YouTube o Spotify, si hablamos de música.

Ahora vamos con el “Mium”. En este sentido Twitch nos ofrece convertirnos en Prime Gaming (Twitch Prime), un servicio incluido en Amazon Prime – ¡Oh! ¡Sorpresa! – que incluye la posibilidad de suscribirnos a un canal una vez al mes sin coste adicional -chico, si quieres más pues ya hay que pagarlos, que no todo el monte es orégano- pero, además, Twitch Prime incluye también otras ventajas como:

  • La desaparición de la publicidad (sí, es obvio, pero si no lo decimos aún habrá alguien que pregunte)
  • El acceso a streamings exclusivos
  • Chat de suscriptores
  • La posibilidad de guardar tus emisiones durante 2 meses, en vez de los 14 días habituales
  • Emojis exclusivos
  • Cofres Twitch (o sea, regalitos para los seguidores tipo claves, artículos de videojuegos, etc.)
  • Opciones de color y emblema Premium en el chat (esto es algo así como el cocodrilo de los polos Lacoste)

 

Además del Prime Gaming, cada canal de Twitch cuenta con suscripción propia que, con una pequeña cuota, permite a los usuarios estar al día de los contenidos y apoyar al streamer en cuestión. Eso sin olvidar las donaciones que se pueden hacer sin necesidad de suscripción (¿será esto el Dómum de internet?).

Como veis, esto de Twitch es un filón. Incluso hay quien ya ha vaticinado que es el futuro de la televisión. Por eso, la plataforma ha tomado la decisión de empezar a abrirse a otros tipos de contenidos y, desde hace algún tiempo, ya podemos encontrar en sus filas canales sobre deportes, música, entrevistas, lifestyle… que buscan atraer otro tipo de audiencias y, cómo no, otro tipo de anunciantes.

Ahora, hablemos de Ibai.

Ibai Llanos es un claro ejemplo de lo que en marketing conocemos como influencer global, un personaje que trasciende todas las plataformas y franjas de edad. El caster –que así se llaman las personas que comentan los encuentros en el mundo de los eSports– empieza su andanza por pura diversión comentando partidas de LoL (League of Legends) y de ahí pasa directamente a ser comentarista en la LVP (Liga de Videojuegos Profesional), lo que supuso el inicio de una carrera estelar que no ha dejado a nadie indiferente. Tanto es así que, a día de hoy, este digno sucesor sonoro de Constantino Romero cuenta con unos 40.000 suscriptores en su canal de Twitch, lo que, debido a su acuerdo con la plataforma de 70% – 30% a su favor, se traduce en 120.000€ al mes de ganancias para el streamer.

Pero ¿qué es lo que hace a Ibai tan especial? ¿Cómo un comentarista de videojuegos ha alcanzado semejante nivel de repercusión? Pues muy sencillo. El éxito de Ibai se debe, no solo a sus grandes dotes de caster que le permiten narrar absolutamente cualquier tipo de contenido, sino especialmente a su propia personalidad. El bilbaíno es un diamante en bruto (o ya no tan en bruto) con un carisma a la altura de grandes personajes del panorama humorístico del momento como Miguel Maldonado o David Broncano. Su voz grave, su depuradísima ironía, su naturalidad, sencillez y transparencia son las herramientas que le han permitido trascender y conectar con todo tipo de audiencias hasta convertirse en el indiscutible rey del streaming.